Los nuevos cardenales para la Iglesia

Gianpaolo Salvini S.I.

El domingo 20 de mayo de 2018, solemnidad de Pentecostés, el papa Francisco anunció al concluir el rezo del Regina caeli la nómina de los 14 nuevos cardenales, tres de ellos con más de 80 años de edad y, por tanto, no electores en un eventual cónclave. El consistorio para su nombramiento tendrá lugar el 28 de junio, vigilia de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Parece que el anuncio de los nombres también tomó por sorpresa a los mismos interesados, que no habían sido previamente avisados a fin de evitar fugas de noticias y otras inferencias.

Los nuevos cardenales son:

Louis Raphaël I Sako, patriarca de Babilonia de los Caldeos (Iraq);

Luis Ladaria S.I., español, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe;

Angelo De Donatis, italiano, vicario general de Roma;

Giovanni Angelo Becciu, italiano, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado;

Konrad Krajewski, polaco, limosnero apostólico;

Joseph Coutts, arzobispo de Karachi (Pakistán);

António dos Santos Marto, obispo de Leiria-Fátima (Portugal);

Pedro Barreto, S.I., arzobispo de Huancayo (Perú);

Desiré Tsarahazana, arzobispo de Toamasina (Madagascar);

Giuseppe Petrocchi, arzobispo de L’Aquila (Italia);

Thomas Aquinas Manyo, arzobispo de Osaka (Japón).

Los tres nuevos cardenales no electores son:

Sergio Obeso Rivera, arzobispo emérito de Xalapa (México);

Toribio Ticona Porco, prelado emérito de Corocoro (Bolivia);

Aquilino Bosco Merino, español, religioso claretiano y no obispo.

Tal como quiso subrayar en el momento del anuncio el mismo papa Francisco, «su procedencia expresa la universalidad de la Iglesia, que continúa anunciando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra». Pero esta procedencia de varios continentes no significa dispersión de la Iglesia, porque «la inserción de los nuevos cardenales en la diócesis de Roma [cada cardenal es titular de una iglesia de Roma o de una diócesis suburbicaria], además, manifiesta el vínculo inseparable entre la sede de Pedro y las Iglesias particulares difundidas en el mundo». Los cardenales están llamados también en cuanto tales a estar particularmente cerca del Papa en el gobierno de la Iglesia universal.

Como puede verse, algunos de los nuevos cardenales son colaboradores directos del Papa, como Mons. Ladaria, jesuita, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Mons. Becciu, número dos de la Secretaría de Estado (y que ya fue nombrado prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos); Mons. De Donatis, vicario general para la diócesis de Roma; y Mons. Krajewski, responsable de la caridad del Papa.

Otros son obispos de diócesis de cuatro continentes y de diócesis o de Estados que cuentan, a veces, con un número reducido de fieles católicos. Con ello, el Papa tiene la intención de poner de manifiesto la catolicidad de la Iglesia, que prescinde de las estadísticas, y la significativa condición de diócesis particularmente afectadas por los conflictos y los sufrimientos. Tal es el caso del patriarca Sako, titular de una diócesis gravemente herida por la guerra en Iraq y al que el Papa ha querido colocar en primer lugar en la lista de los nuevos cardenales. El otorgamiento del cardenalato al arzobispo de Karachi revela también la atención a una nación de gran mayoría musulmana y en la que los católicos se encuentran con muchas dificultades. Entre los electos figuran también un obispo peruano, uno portugués, uno malgache y uno japonés. De los italianos, el arzobispo de L’Aquila puede significar, entre otras cosas, una particular atención a las zonas afectadas por los terremotos. Entre los no electores, uno es mexicano y uno boliviano.

El papa Francisco ha continuado en la línea ya seguida en sus cuatro consistorios precedentes: elegir a algunas personas cercanas a él en el gobierno central de la Iglesia; hacer que naciones poco conocidas o de «periferia» (como Pakistán o Madagascar), o particularmente afectadas por el sufrimiento, sean más visibles a nivel eclesial; mostrar una particular atención a los que se prodigan en defensa o para la promoción de los últimos, de los desheredados, de los más débiles e indefensos. Tal es el caso de Mons. Krajewski, que dedica sus jornadas a llevar la caridad del Papa bajo la forma de dinero o de asistencia para establecer a los inmigrantes, a los sin techo y a los marginados. No en vano, sorprendido por la noticia de su nombramiento, declaró de inmediato que la púrpura no es para su persona, sino para los pobres, los marginados y los descartados. En todo caso, para favorecer este tipo de elecciones, el actual pontífice actúa con plena libertad y prescinde de muchos nombramientos tradicionales que en el pasado parecían consolidados.

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