Argonautas digitales

Argonautas digitales

Los jóvenes y la búsqueda de sentido

 — Francesco Occhetta S.I. – Paolo Benanti T.O.R. —

 

Es raro ver que se reconozca a los jóvenes la capacidad de gestionar el rápido cambio antropológico que estamos atravesando, que lleva a vivir el tiempo como un eterno presente y el espacio como una navegación y no ya como un camino hecho de reglas ciertas.[1] Ello no obstante, los argonautas[2] digitales —la nueva generación que tiene por brújula el teléfono inteligente— saben habitar la era de la interconexión, transforman el desierto de las oportunidades en oasis, son autodidactas, aprenden lenguas, crecen en sociedades multiculturales y se relatan a través de la experiencia de la fotografía y de mensajes breves. Para ellos la novedad es habitar la red de manera diferente que la generación de sus padres.[3]

Ha pasado medio siglo desde 1968. Por miedo a perder lo poco que han conquistado solos, los jóvenes del tercer milenio no reivindican juntos sus derechos sociales, pero son de todo menos pasivos y retraídos. Sufren la explotación de trabajos mal pagos y de alquileres prohibitivos, pero su silencio es una forma de resiliencia que se asemeja a una cubierta protectora. Su generación plantea interrogantes a todo el sistema educativo y social: ¿Hacia qué meta están orientados? ¿Cómo se los puede acompañar? ¿Qué diálogo es posible?

Lamentablemente, la riqueza que representa su edad en la sociedad italiana —en cuanto a ideas, vitalidad, esperanza y proyectos— está disminuyendo: en 1991 los jóvenes de hasta 34 años eran 26,7 millones, el 47,1 % de la población; en 2017 han descendido a 20,8 millones, el 34,8 % de la población. ¿qué ha cambiado y en qué contenidos pueden encontrarse las diferentes generaciones para caminar juntas y pasarse el testigo?

Miradas que se cruzan: jóvenes y adultos

Hay que reconocer que el análisis de la situación de los jóvenes está condicionado, en general, por la perspectiva del adulto. ¿Y si los jóvenes fuesen víctimas de una narración inclinada más al temor que a la esperanza, tendiente más a enseñar que a educar?

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