Aumentan los muros entre los pueblos

Gian Paolo Salvini S.I.

En las intervenciones orientadas a construir un clima de paz en el mundo el papa Francisco ha utilizado a menudo las metáforas de los muros y de los puentes como contrapuestas entre sí: los muros como símbolo elocuente de división, de incomunicabilidad, y los puentes como símbolo igualmente claro de encuentro entre orillas diversas, entre naciones, religiones y pueblos diferentes.

Las citas son innumerables. Tal vez la frase más conocida sea la pronunciada en el discurso que el Pontífice —y ya este mismo nombre recuerda la idea de «creador o constructor de puentes»— hizo en los Jardines Vaticanos el 8 de junio de 2014 en presencia del presidente israelí Shimon Peres y del jefe de Estado palestino Mahmud Abás: «Su presencia, señores presidentes, es un gran signo de fraternidad […]. El mundo es un legado que hemos recibido de nuestros antepasados, pero también un préstamo de nuestros hijos: hijos que están cansados y agotados por los conflictos y con ganas de llegar a los albores de la paz; hijos que nos piden derribar los muros de la enemistad y tomar el camino del diálogo y de la paz, para que triunfen el amor y la amistad».[1]

En otras ocasiones el papa Francisco había sido mucho más drástico, como cuando, a su regreso del viaje a México (febrero de 2016), respondió a una pregunta sobre la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos y la propuesta de Donald Trump de completar el muro entre su país y México. En esa ocasión el Papa declaró: «Una persona que piensa solo en hacer muros, sea donde sea, y no en hacer puentes, no es cristiana».

La lucha del Papa contra los muros y a favor de los puentes ha continuado, pero, lamentablemente, no parece que hasta ahora se vea coronada de muchos éxitos.

De esto queremos hablar en estas páginas,[2] que se refieren a los muros, es decir, a uno de los símbolos más evidentes de división. Alguien ha señalado, triste pero sabiamente, que los muros pueden rodearse, pero, aun así, siguen en pie, por lo menos como signo de división.

Los muros en el mundo

«Si en 1989 se contaban quince muros de carácter represivo-defensivo (entre ellos el de Gorizia, que dividía en dos la ciudad marcando la frontera entre la Yugoslavia de Tito y la Italia de la OTAN), actualmente la lista llega a enumerar más de sesenta barreras» (p. 4). Un boom de fortificación que se ha dado sobre todo en los últimos años: del 2000 en adelante se han agregado cerca de diez mil kilómetros de cemento y alambre de púas para segregar tierras y subrayar fronteras.