Ecumenismo y «gobernanza» global

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Imagen de Génova, Suiza

Antonio Spadaro S.I.

El viaje del papa Francisco a Ginebra

Ecumenismo sobre el trasfondo de la «gobernanza» global

A las 8:30 del jueves 21 de junio el vuelo AZ4000 despegaba del aeropuerto de Fiumicino con destino al de Ginebra llevando a bordo al papa Francisco, a los miembros del séquito papal y a los periodistas acreditados. Este fue el vigésimo tercer viaje internacional de Francisco, y él es el tercer Papa que aterrizó en suelo suizo, después de Pablo VI y de Juan Pablo II. Por primera vez estaba presente entre los periodistas una corresponsal de China.

Como dijo Francisco al desear un buen vuelo a los periodistas, el que emprendía era «un viaje hacia la unidad». En efecto, la ocasión del viaje era la celebración de los setenta años de la fundación del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el 23 de agosto de 1948 en Ámsterdam. La intención, según las palabras que pronunció el Papa en el encuentro ecuménico posmeridiano, era «reafirmar el compromiso de la Iglesia católica en la causa ecuménica» y «animar la cooperación con las iglesias miembros y con los interlocutores ecuménicos».[1]

En una entrevista que La Civiltà Cattolica realizó con el pastor Martin Robra y que fue ampliamente difundida por el mismo Consejo ya hemos explicado el significado de esta institución, como también las expectativas vinculadas a la visita de Francisco.[2]

El Centro Ecuménico, sede del CMI, es, al mismo tiempo, sede de otras numerosas organizaciones eclesiales y religiosas, entre ellas la Federación Luterana Mundial (LWF), la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos (FUMEC) y el Fondo Ecuménico de Préstamos a las Iglesias (ECLOF). Está circundado por un amplio parque en cuyo interior se encuentran varios monumentos conmemorativos, entre ellos un fragmento del muro de Berlín. Entre las varias obras de arte que se atesoran en el Centro está la «Cruz de la Reconciliación», constituida por fragmentos de bombas de la Segunda Guerra Mundial.

La institución ecuménica también vive de los ecos del clima de compromiso internacional que se respira en Ginebra. Sede de las Naciones Unidas, la ciudad hospeda hoy a un gran número de instituciones, organizaciones y organismos internacionales, así como ONG. De hecho, representa un centro de referencia para sectores como los de la paz, la seguridad, el desarme, la acción humanitaria y el derecho humanitario, los derechos humanos y las migraciones. Como veremos, estos dos elementos —ecumenismo y «gobernanza» global— deben mantenerse unidos para captar el significado de la visita de Francisco a la ciudad de Calvino.

Los momentos del viaje

El día del Papa —inspirado en el lema «Caminar, rezar, trabajar juntos»— tuvo tres citas públicas en poco más de trece horas: la oración en común en el Centro Ecuménico del CMI, el encuentro posmeridiano en la Visser’t Hooft Hall del mismo Centro, y la misa para la comunidad católica del país en el centro Palexpo, el Palacio de Exposiciones y Congresos de Ginebra. Francisco también tuvo un encuentro muy cordial con el presidente de la Confederación Helvética, Dr. Alain Berset, el almuerzo con los líderes del Consejo, con un sugerente intercambio de regalos, y un encuentro con los obispos del país.

Así pues, se trató de un viaje breve, pero con un objetivo preciso: el «encuentro». El Papa lo sintetizó en la conferencia de prensa durante el vuelo de regreso: «Ha sido una jornada de encuentros. Variados. La palabra adecuada de la jornada es encuentro y, cuando una persona encuentra a otra y siente gusto por el encuentro, esto siempre toca el corazón».