Erasmo de Rotterdam y la «Biblia Complutense»

Giancarlo Pani S.I.

El primer caso en la historia de competencia en el mundo del libro

Cinco siglos atrás, en 1517, ocurría en Alcalá de Henares uno de aquellos hechos importantes y —a pesar de su carácter oficial— poco clamorosos que son propios de la vida cultural. Se completaba la mayor obra literaria y tipográfica que haya salido de Alcalá: la Biblia Políglota Complutense.[1] El año pasado se celebraron los quinientos años de ese evento, y es preciso hacer memoria de él porque su significado sigue siendo actual para nosotros.

La impresión de la Políglota constituye una empresa gigantesca, nunca antes intentada. Fue ideada y llevada a término con audacia por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros. Se la llama «Complutense» por el lugar de edición (Complutum es el nombre latino de Alcalá). Se trata del texto de la Biblia en una reconstrucción filológica de los manuscritos entonces accesibles en hebreo, arameo y griego confrontados con la versión de la Vulgata y acompañados por glosas y notas.

La Políglota se compone de seis volúmenes en folio: los primeros cuatro comprenden el Antiguo Testamento y contienen tres textos en columnas paralelas: el masorético, el de la LXX con traducción interlineal latina y el de la Vulgata. En el Pentateuco aparece a pie de página el Tárgum de Onquelos[2] con la correspondiente versión latina. El quinto volumen contiene el Nuevo Testamento y se compone del texto griego con la versión latina de la Vulgata en una columna paralela: comprende también sumarios en griego, un índice de nombres (una novedad para la época) y un pequeño vocabulario griego-latín (también este es el primer diccionario griego-latín de la historia del libro);[3] en el apéndice contiene el libro de la Sabiduría. Este volumen fue el primero en salir de la imprenta, en enero de 1514.[4] El sexto volumen une diversos instrumentos para el trabajo exegético (un vocabulario hebreo-arameo-latín, un vocabulario griego-latín, una gramática hebrea, una explicación de los nombres hebreos y griegos y un índice de los nombres propios de la Biblia).

La Políglota fue completada en 1517 en la imprenta de Arnao Guillén de Brocar, en 600 ejemplares: una obra maestra de técnica y de arte tipográfico.[5] El coste ascendió a unos 50 000 ducados, una carga financiera y económica enorme.[6] Hoy quedan de ellos 128 copias, varias de ellas en Italia y, particularmente, en Roma.[7]

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