Hay que dar nuevamente vida

Papa Francisco en Irlanda
El papa Francisco en diálogo con los jesuitas de Irlanda

Papa Francisco

El papa Francisco en diálogo con los jesuitas de Irlanda

El 25 de agosto, durante su visita a Irlanda para el Encuentro Mundial de las Familias, el papa Francisco se encontró con un nutrido grupo de jesuitas de Irlanda. El encuentro estaba previsto para las 18:20, pero el papa prefirió extender su encuentro privado con un grupo de ocho víctimas de abusos sexuales, que duró cerca de una hora y media. Alrededor de las 18:40 Francisco hizo su entrada en una sala de la nunciatura donde se encontraban reunidos 63 jesuitas. Había entre ellos dos obispos: Mons. Alan McGuckian, obispo de Raphoe (Irlanda), y Mons. Terrence Prendergast, arzobispo de Ottawa. Estaba presente también el P. John Dardis, consejero general de la Compañía de Jesús para el discernimiento y la planificación apostólica. Tres de los jesuitas irlandeses son actualmente miembros de la provincia de Zambia-Malawi y uno reside en Sudán del Sur. Había también tres jesuitas en formación provenientes de los Estados Unidos, Canadá y Camerún.

El provincial, P. Leonard A. Moloney, tomó la palabra para dar la bienvenida al papa en nombre de todos: «Santo padre, hermano nuestro Francisco, de parte de los jesuitas irlandeses te digo “Céad míle fáilte!”. Esta es la típica expresión irlandesa de bienvenida, que quiere decir “¡Cien mil veces bienvenido!”. Te recibimos como hermano en Cristo e hijo de san Ignacio». El P. Moloney prosiguió agradeciendo por este encuentro «íntimo e informal», realizado a pesar del denso programa del papa. Pero afirmó, en particular: «Te agradecemos por tu profunda fe en Jesucristo como rostro misericordioso y amoroso de Dios nuestro Padre. Presentas la fe de forma atrayente en un momento difícil».

Expresó el compromiso de «promover la comprensión de la libertad, del discernimiento y del acompañamiento espiritual». Este compromiso fue requerido muchas veces por Francisco a los jesuitas justamente en sus viajes apostólicos. En La Civiltà Cattolica hemos informado siempre al respecto. Señalando a los presentes, dijo el provincial: «Como puedes ver, no somos tan jóvenes —¡tú eres uno de los más jóvenes de este grupo!—, y te pedimos que reces por las vocaciones. Es una provincia que tiene mucha valentía y ganas de servir y de amar en todas las cosas. Hemos escuchado esta semana tu llamamiento a la oración y al ayuno y a hacer todo lo posible para erradicar el mal de los abusos del seno de la Iglesia».

El provincial concluyó así su bienvenida: «Una vez más, santo padre, mil gracias por estar aquí, por acompañarnos a lo largo de este camino y, sobre todo, por la alegría, el humor y la serenidad con que soportas la carga de tu liderazgo. Debes estar seguro de nuestras oraciones y de todo otro tipo de apoyo que necesites para poder desarrollar tu misión con paz y valentía».

(Antonio Spadaro S.I.)

 

A continuación, Francisco tomo la palabra y dijo:

¡Muchas gracias! Pido disculpas por recibiros con tanta prisa. Estoy atrasado y dentro de poco tengo que ir al Encuentro de las Familias, porque son tiempos precisos que debo respetar. Ante todo, me disculpo por haber olvidado todo el inglés que aprendí en Milltown hace muchos años, cuando vine a Irlanda por primera vez. No me llevo bien con el inglés. ¡Será un límite psicológico! Pero muchas gracias.

¿Por qué llegué tarde? Porque tuve una reunión con ocho sobrevivientes de abusos sexuales. Yo no sabía que en Irlanda había también situaciones de madres solteras a las que les habían arrebatado los bebés. Escuchar esto me ha tocado el corazón de manera particular. Hoy la ministra de la Infancia y Juventud me habló de este problema y después me hizo llegar un memorándum. Quisiera pediros una ayuda especial: ayudar a la Iglesia en Irlanda a poner fin a esta historia. ¿Y qué entiendo por poner fin? No entiendo simplemente pasar página, sino buscar remedio, reparación, todo lo que es necesario para curar las heridas y dar nuevamente vida a tanta gente. La carta que escribí recientemente al pueblo de Dios habla de la vergüenza por los abusos. Quiero subrayarlo aquí y comunicároslo a vosotros.

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