La presencia de los cristianos en los países de mayoría musulmana – Una historia antigua, multiforme y llena de contrastes.

cristianos en paises musulmanes_ discriminación religiosa

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Cómo podemos explicar la supervivencia de minorías cristianas en diferentes países musulmanes? Rastoin nos da la clave de la discriminación religiosa, realizando un repaso a lo largo de la historia para explicar los motivos por los cuales los cristianos desaparecieron en algunos países, y en otros aún estando presentes, son una minoría en declive.

Los cristianos han ido desapareciendo, estadísticamente hablando, de países como Egipto, Siria o Líbano, donde ejercieron una función fundamental en la vida política, económica y cultural, a causa de la marginación religiosa. Sin embargo hoy, pese a sufrir un proceso de marginación, siguen conservando sus tradiciones, gracias a una alta resiliencia.

En la actualidad existe un factor demográfico natural que junto con las migraciones religiosas hacia países no discriminatorios, hacen que la disminución de población cristiana en estos países sea patente. Otros factores como la arabización – llamada el “despertar del islam”-, los matrimonios mixtos, o la ambición de los jóvenes para conseguir puestos en la administración, sin menospreciar los conversos por convicción, hacen que la discriminación religiosa cristiana aumente y la religión musulmana en esos países sea mayoritaria.

El autor del ensayo, Marc Rastoin, es biblista y profesor en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.

Por Marc Rastoin S.I.

La situación de los cristianos en los países de mayoría musulmana es a menudo difícil. Tampoco es sencilla su situación en aquellos Estados que no se adhieren a una ideología integrista, que instrumentaliza la religión musulmana con fines políticos. Algunos observadores ponen de relieve el peligro —cuando no se trata ya del estado real de cosas— de que sean ciudadanos de segunda categoría.

No obstante, aun teniendo un estatus socialmente inferior, los cristianos siguen viviendo —y también en el pasado han vivido
durante mucho tiempo— en reinos o Estados oficialmente musulmanes. En el curso de la historia las condiciones a menudo han cambiado y, sin duda, en determinadas épocas y contextos específicos, ha habido una cierta tolerancia, como, por ejemplo, la que se atribuye, en parte de forma legendaria, a los gobernantes musulmanes de los reinos de Andalucía. Tampoco en el Imperio otomano careció de equidad el estatuto concedido a las minorías cristianas, permitiendo así que estas poblaciones sobrevivieran por siglos. En cualquier caso, se perciben grandes diferencias entre unas regiones y otras.

Lo que nos preguntamos es cómo es posible que los cristianos estén todavía presentes en Egipto, mientras que, por ejemplo, han desaparecido del resto de África del Norte. Para intentar responder a esta pregunta podemos tomar en consideración cinco situaciones diferentes.

Las minorías históricas resilientes

El primer caso a analizar es el de los países conquistados por el islam en su primera fase de expansión. Se trata, en lo esencial, de territorios originalmente bizantinos[1] y en los cuales los cristianos, después de haber sido durante mucho tiempo una mayoría y, después, una minoría relevante, se encuentran hoy sometidos a un proceso de marginación. Nos referimos a Egipto, Siria, Líbano, Jordania-Palestina e Iraq, bajo el dominio persa antes de la conquista.

En estos países, los cristianos han vivido ininterrumpidamente desde hace 2 000 años. Su número fue durante bastante tiempo mucho mayor que el actual y la evolución no fue siempre negativa. Su presencia social fue eficaz tanto en el plano económico como en el cultural. En el caso de Egipto, una Iglesia nacional representó durante siglos a la inmensa mayoría de la población.

¿Cómo se produjo con el tiempo ese cambio de la «mayoría religiosa»?[2] A tal cambio contribuyeron diversos factores: la inmigración regular, durante muchos siglos, de nómadas islamizados provenientes de la península arábiga, favorecida por las administraciones locales; las tasas particulares —jizya— impuestas a los dhimmi;[3] la fuerte presión ejercida por musulmanes ricos sobre los esclavos —locales, africanos o caucásicos— y sobre los dependientes cristianos a fin de que se convirtieran; los matrimonios mixtos, que, aun siendo poco significativos desde el punto de vista estadístico, se dieron sobre todo en las élites y que, durante siglos, fueron contratos de sentido único; y las persecuciones violentas, raras pero, aun así, claro motivo de preocupación —y también de éxodo— para los cristianos.

El caso de persecución más conocido fue el del califa fatimí de Egipto Al Hakim (985-1021), en un momento en que los cristianos constituían todavía casi la mitad de la población. También durante la época de las cruzadas (1096-1270), el modo en que los cruzados procuraron explotar la presencia local de sus correligionarios tuvo repercusiones negativas: suscitó fuertes reacciones entre los musulmanes y el nacimiento de una sospecha permanente sobre la lealtad de los cristianos.[4]

A estos factores históricos se agregó —a partir de 1820 y, en particular, durante todo el siglo XX— un fenómeno determinante: la reducción de la tasa de nacimientos de la población cristiana, debida sobre todo al progreso de la instrucción, favorecida por los contactos con los cristianos de Europa que fundaron escuelas y universidades.