Rusia, entre Europa y Asia. ¿Hacia Oriente en busca de sí misma?

Rusia, entre Europa y Asia
Rusia, entre Europa y Asia

R

usia está viviendo un debate intenso acerca de la historia del país y de la modernización de éste desde que Pedro El Grande iniciara la tentativa para conseguir una Rusia europea que, tras largas luchas, ha fracasado una y otra vez. Los acontecimientos surgidos a partir de la crisis de Ucrania han provocado que la sociedad progrese, se divida y regrese casi al borde de una nueva guerra civil, ante una brecha insuperable entre las élites occidentales y la población tradicional.

Estos hechos son causa de la fractura entre Rusia y Occidente, un país cada vez más alejado del modelo occidental del desarrollo y más enfocado a Oriente y a China. La vía hacia Occidente se ha cerrado, así como las relaciones ruso-alemanas y, por el contrario, China se ha convertido en el socio número uno, favorecido por la iniciativa de abrir una «nueva Ruta de la Seda». Ambos países tienen en común la importancia que dan a la grandeza, la independencia y la potencia del Estado, lejos de la política de Estados Unidos, que consideran como conductora hacia el caos mundial.

Estos nuevos acercamientos orientales se ven potenciados por la amistad que mantienen Putin y Xi Jinping, haciendo que la atención rusa se desplace de la «gran Europa» a una «gran Asia».

El giro de Rusia hacia Oriente no será simple pero constituye una oportunidad geoestratégica con intención de crear un camino hacia la Modernidad, sin autodestruirse, en busca de colocarse en la gran Eurasia.

Por Vladimir Pachkov S.I.

Iván III, el primer soberano de la Rusia independiente, llevó consigo de Bizancio, liberada de los turcos, no solo a su propia esposa, sino también al águila bicéfala, emblema y expresión de una idea. Si bien varios países de Europa oriental de alguna manera se consideran herederos de esta idea imperial, en ningún lugar, fuera, tal vez, de la misma Turquía, ha sido tan fuerte esta tensión entre Occidente y Oriente como en Rusia.

Después de Pedro el Grande, esta águila bicéfala miró cada vez más hacia Occidente. Tal vez las élites se percibían tal como se percibe hoy un exiguo grupo de intelectuales prooccidentales. Pero ¿cómo se veía el pueblo?

Hay que decir que todas las tentativas de Rusia de conformarse a modelos occidentales fracasaron de forma miserable, aunque a veces hicieron falta décadas, a veces hasta siglos, para que el fracaso se pusiese de manifiesto. La tentativa emprendida por Pedro el Grande —la de la Rusia europea— se convirtió casi en un mito colocado como fundamento de la propia identidad. Pero más allá de los éxitos obtenidos con las reformas, puede decirse, en definitiva, que las consecuencias para el país fueron desastrosas.

En Rusia se está desarrollando un debate muy vivo acerca de la historia del país. Exactamente hace cien años los bolcheviques asumieron el poder e hicieron que el país se precipitara al caos y a la tragedia de la guerra civil. Esta terminó ya hace tiempo, pero la historia sigue siendo, hoy como entonces, un campo de batalla. Solo que ahora el choque no se da más entre los comunistas y sus enemigos, sino entre los liberales y los tradicionalistas. La historia corre ahora el peligro de no ser más una ciencia, sino una esclava de la ideología.

Durante el período de la Rusia soviética la historia se consideraba en su conjunto como un progreso de la humanidad contra la opresión. Sin embargo, lo extraño, por lo que respecta al período vivido bajo los comunistas, es que, mientras que ellos defendían un ideal de libertad que, según ellos, miraba hacia delante —aunque en realidad se orientaba hacia Occidente—, transformaron de hecho a Rusia en una sociedad configurada como un despotismo oriental. A fin de cuentas, el marxismo era una ideología occidental. Pero ahora los «combatientes por la libertad» de entonces se han convertido en ladrones o en liberales «que se equivocaron».

Las tentativas de «occidentalización» de Rusia

Como se ha dicho, son varias las veces en que Rusia procuró uniformarse con el modelo occidental. Todas estas tentativas, al final, fracasaron. Pero el fracaso no fue culpa de Occidente, sino del modo y de los medios con los que se procuró llevar a cabo esta modernización a partir del modelo occidental. Bajo Pedro el Grande no solo se importaron a Rusia la tecnología y la ciencia occidentales, sino que las élites se formaron y vistieron también a la manera occidental. El país se convirtió en una potencia militar de primera categoría. Al mismo tiempo se creó una brecha insuperable entre las élites «occidentales» y la población, que vivía según los valores tradicionales. Y al final ello condujo al colapso de toda la sociedad y a una violenta guerra civil. Si se analiza la historia de esta guerra se tiene la impresión de que no se trataba de conciudadanos que buscaban emanciparse unos de otros, sino de personas que no se comprendían en absoluto. Raras veces en la historia se ha visto tanto odio y tanta brutalidad como entonces en Rusia.

La perestroika bajo Gorbachov y su prosecución bajo Yeltsin en los años noventa del siglo pasado pueden ofrecer una prueba más del modo en que, aun con las mejores intenciones, una sociedad puede progresar, luego dividirse y regresar casi al borde de una nueva guerra civil. Obviamente, definir lo que ocurrió en Rusia en los años noventa como «un giro occidental y un triunfo de la democracia liberal» significaría distorsionar los hechos. Por eso, sobre todo a quien vivió en primera persona dicha experiencia no le parecerá extraño el hecho de que sean ahora pocos los rusos que sueñan con respetar esa tentativa.

Por otra parte, en el curso de la historia rusa la modernización no siempre fue sinónimo de occidentalización: el país a menudo hizo tentativas de modernizarse de acuerdo con otros modelos. Por ejemplo, en un primer tiempo se adoptó la estrategia militar mongola, que permitió a los moscovitas derrotar a los tártaros y liberarse del yugo de la Horda de Oro. En el siglo XVI, cuando el Imperio otomano constituía la mayor potencia militar, en Rusia se pensó organizar el ejército a partir del modelo de los jenízaros.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here