El país de Uruguay, el más laico de América Latina

espiritualidad laica
La laicidad de Uruguay

Os traemos una nueva entrada en la que explicamos los diferentes episodios ocurridos en América Latina que han desencadenado polémicas con la Iglesia. Si bien la laicidad de Uruguay se remonta al S. XIX con la fundación de la Iglesia católica en ese país cuando la presión laica era muy fuerte, aún queda pendiente la construcción de una sociedad en la cual la libertad de las ideas y de los credos se respete.

Y aunque no relacionado directamente con el país de Uruguay o con la espiritualidad laica, os invitamos también a leer un interesante artículo sobre algunas de las noticias de religión católica publicado en el último nº 6 de La Civiltà Cattolica Iberoamericana “La autoridad, los nuevos medios y la iglesia“, un análisis sobre la ecología de los medios y la autoridad de la Iglesia.

Pierre de Charentenay S.I.

Este país poco poblado,[1] enclavado entre dos gigantes —Brasil y Argentina—, conocido por sus manadas, la carne y el fútbol, tiene una particularidad en el continente latinoamericano, en su mayoría cristiano: la laicidad, e incluso su anticlericalismo. ¿Cuál es la razón de ese fenómeno, a pesar de un contexto continental de impronta católica? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Está aún presente ese espíritu? ¿Cómo se sitúa la Iglesia frente a tal laicidad?

Una historia local expuesta a influencias

Uruguay se pobló muy tarde. Fuera de Montevideo, el país estuvo prácticamente despoblado durante mucho tiempo. Curiosamente, Uruguay es también un país sin nombre propio, ya que su nombre oficial es «República Oriental del Uruguay». En 1830 su territorio tenía solo 70 000 habitantes: campesinos católicos y algún soldado o comerciante en la ciudad. La Iglesia católica fue fundada más tarde. Algunas religiosas llegaron de Europa hacia 1876; el primer obispo de Montevideo tomó posesión de la diócesis en 1878 (342 años después de la llegada de monseñor Zumárraga a Ciudad de México, en 1532), cuando los movimientos anticlericales ya eran muy fuertes.

En 1900 habitaba el país, poco más grande que la mitad de Italia y poblado por inmigrantes provenientes de España, Francia e Italia, solo un millón de personas. Estos inmigrantes estaban un poco aislados y abandonados por la madre patria. El obispo de Bayona, por ejemplo, se preocupaba por los fieles vascos que habían partido hacia una tierra lejana sin tener sacerdotes que los acompañaran. La Iglesia era muy débil, mientras que las ideas laicas estaban ya bien presentes: una situación muy distinta de la de otros países latinoamericanos, en los que la Iglesia gozaba de una fuerza notable en la época en que se afirmaron las ideas socialistas y liberales.

Estas corrientes laicas se desarrollaron entre los años 1860 y 1880. Gran importancia tuvo el filósofo francés Victor Cousin, exponente del espiritualismo, cuyo manual de filosofía, Du vrai, du beau et du bien (De lo verdadero, de lo bello y del bien), tuvo gran difusión. Él representó una ruptura con el cristianismo. Inspiró numerosas profesiones de fe racionalistas de pequeños grupos uruguayos. La Universidad Nacional fue fundada bajo el signo de Cousin. Muchos libros de filosofía racionalista llegaron de Europa, y se desató la lucha entre los seguidores y los adversarios de Auguste Comte. También el positivismo social de Spencer tuvo su importancia. Estas múltiples corrientes europeas terminaron desarrollando las fuentes del descreimiento en un terreno católico frágil.

Desde el siglo xix la Iglesia poseía muchas tierras; la sociedad, en general, conservaba una inspiración y prácticas cristianas, pero los intelectuales, la Universidad y la prensa eran decididamente liberales y anticlericales.[2] Se difundieron las ideas racionalistas. En Uruguay el positivismo dio origen a la ciencia, y no al revés, como sucedió en Europa. Por lo tanto, la modernización del país se realizó en contra de la Iglesia. Los jóvenes de las clases pudientes estudiaban en Francia y regresaban siendo anticlericales o indiferentes. Muchos inmigrantes anticatólicos entraron al país alrededor de 1880: republicanos de Italia, como Garibaldi, o anarquistas catalanes.

Modernización y laicización

El proceso de laicización se puso en marcha con el coronel Lorenzo Latorre, que había sido ministro de guerra, y que llegó a ser presidente en 1876. Él modernizó la economía, desarrolló los ferrocarriles, y en 1879 creó un Código Rural con un Registro Civil que le permitía al Estado controlar la vida de las poblaciones. De ese modo mantuvo a la Iglesia a distancia de las relaciones que esta podía mantener con los habitantes. Nacionalizó el agua y el gas, reformó la educación con su ministro José Pedro Varela, que en 1876 hizo publicar la Ley de Educación común. A partir de 1877 los tres principios guía de la instrucción fueron la gratuidad, la obligatoriedad y la laicidad. «Instruir, instruir, instruir siempre» era el lema de este ministro, que de ese modo procuraba defenderse de las dictaduras y de la Iglesia, aunque la instrucción cristiana, estrictamente limitada al catecismo, seguía siendo impartida por maestros de escuela primaria. Uruguay, por su desarrollo y su neutralidad democrática, se convirtió en la Suiza de América.

1 Comentario

  1. Es una aproximación bastante acertada pero también incluye errores:

    1) El autor dice:”La enseñanza es completamente atea bajo la presión de los masones, que quisieron marcar su territorio: han llegado a denominar la calle donde está la residencia del obispo de Montevideo como «la calle 33»” .
    En realidad, este nombre , se debe a los Treinta y Tres Orientales que cruzaron el Río Uruguay (provenientes de Buenos Aires) y desembarcaron en la Playa de la Agraciada el 19 de abril de 1825 para emprender la Cruzada Libertadora de la Provincia Oriental (territorio que comprendía lo que hoy es Uruguay) del dominio brasileño.

    2) “Para facilitar esta integración, los nuevos inmigrantes del siglo xix fueron sometidos a un procedimiento que consistía en extirpar sus raíces culturales específicas a fin de plasmarlos mejor según el modelo uruguayo. La cultura y la lengua de origen debían olvidarse. Se producía una integración forzada, y los uruguayos mismos de segunda generación practicaban una auto-censura en cuanto a sus culturas originarias para acelerar su integración. (…)
    Esto no es cierto y si -en algún lado lo leyó – falta la cita correspondiente. Ejemplos que duran hasta hoy: San Javier (Departamento de Río Negro) fue fundada el 27 de julio de 1913 por 300 familias rusas del grupo religioso «Nuevo Israel» que buscaban una completa libertad religiosa que no encontraban en la Rusia zarista. Estas 300 familias llegaron junto a su líder Basilio Lubkov, a ocupar las tierras que ofrecía que les daba gobierno. Muchos de sus descendientes siguen viviendo en San Javier y manteniendo sus costumbres tradicionales. Durante la dictadura sus habitantes fueron perseguidos ya que se veía en cada uno de ellos un posible comunista. De esta manera fueron dejando de hablar ruso y muchos libros fueron destruidos, el Centro Cultural Máximo Gorki donde realizaban sus encuentros culturales fue cerrado, las ropas de las danzas folclóricas quemadas. En 1984, la localidad fue el centro de atención del país por la muerte de Vladimir Roslik, un médico ruso-uruguayo que fue torturado hasta la muerte por militares uruguayos.

    Otra localidad es “Nueva Helvecia”” (Departamento de Colonia) : A fines de 1861 llegaron a esta zona las primeras oleadas migratorias de europeos, en su mayoría suizos.La ciudad, si bien ubicada en Uruguay, comparte una serie de rasgos y similitudes con Europa, principalmente con Suiza, Alemania y Francia, como resultado de su estrecho vínculo con el monopolio cultural y social de esos países.
    La fiesta del primero de agosto, celebrada en los cantones suizos, es aún más notoria en Nueva Helvecia. Asimismo, la conmemoración en torno al aniversario de la Confederación Helvética se extiende incluso hasta por un período de treinta días, comenzando con el tradicional llamamiento de las Iglesias evangélica y católica, y culminando con un almuerzo de estilo familiar.
    Los habitantes de esta ciudad han mantenido hasta el día de hoy las costumbres y tradiciones heredadas. Son varias las agrupaciones que aún siguen practicando cánticos y danzas de sus antepasados.

    “Colonia Valdense” en el departamento de Colonia surge en los años 1856-58​ cuando un grupo de 11 inmigrantes piamonteses llegaron al Uruguay, en busca de una vida mejor para ellos y sus hijos. Tomó su nombre de Pedro Valdo, francés fundador del movimiento religioso conocido como los Valdenses, al que estos primeros inmigrantes pertenecían. Desde entonces fueron llegando en sucesivas oleadas inmigrantes escapados de la miseria y del hambre y la ocupación territorial se amplió, formándose los pueblos de Colonia Valdense, Colonia Cosmopolita, Artilleros, Ombúes de Lavalle, Riachuelo, Rincón del Sauce, San Pedro y Tarariras-Quinton, en los departamentos de Colonia y Soriano.
    En Montevideo están los centros culturales de colectividades gallegas, italianos, armenios, ingleses, alemanas, judías, etc.

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